Arena y sol en Madrid

Foto: wikipedia

Madrid es una gran ciudad con una enorme cantidad de posibilidades, planes de ocio, servicios,..Prácticamente se puede encontrar cualquier cosa que tengamos en mente, lo que la convierte en un buen lugar para vivir.

A pesar de todas la bondades que se pueden decir sobre la capital de España, todos aquellos que hayan pasado algún verano aquí sabrán que durante las temporadas de mayor calor sabrán de primera la tortura que pude ser.

Las altas temperaturas se combinan con la capa de contaminación y el calor que emana del asfalto creándose un ambiente realmente agobiante y muy, muy caluroso.

Entre las tradicionales formulas para combatir este duro rival se emplean a menudo las muchas piscinas municipales, ahora con el aliciente de poder hacer nudismo determinados días, el tener algún amigo que viva en una urbanización con piscina o en un chalet.

Estos métodos son efectivos, pero aquellos que se queden en la jungla de asfalto que es Madrid por motivos de trabajo y no puedan ir a la playa, no se consolarán sólo con refrescarse momentáneamente en una piscina completamente llena. Para esas personas existe un lugar perfecto para disfrutar de un baño en un espacio natural rodeado de montes y a sólo 1 hora en coche del centro de la capital, el Pantano de San Juan,en el extremo suroeste de la Comunidad de Madrid, casi a los pies de la Sierra de Gredos.

Este embalse baña las poblaciones de Pelayos de la Presa, San Martín de Valdeiglesias y Navas del Rey con sus más de 650 hectáreas de agua que ofrecen unos 10 kilómetros de playas, ideales para pasar un agradable día de playa, pero sin playa.

Es un espacio muy extenso, con muchas piedras de gran tamaño que en algunas zonas sustituyen a la arena como base, con numerosos árboles que ofrecen sombra, y lo que es más importante, una gran extensión de agua donde nadar despreocupadamente al no ser probable chocar con otros bañistas.

Es recomendable hacer el “ritual completo del dominguero”, es decir, llevar sombrilla, bocadillos, tortilla, refrescos y agua, pero si se desea se pueden encontrar algunos establecimientos que ofrecen comidas y aperitivos por si se desea.

Esta formado por el rio Alberche y se trata del único embalse autorizado para el baño y las embarcaciones a motor, al tener incluso un puerto y clubes de navegación en los que se puede aprender a llevar un barco, recorrer durante los 20 kilómetros de costa o hacer esquí acuático.

Es evidente que dista mucho de ser una verdadera playa y un verdadero mar, de eso no hay ninguna duda, pero también es seguro un sustituto muy completo que nos hará olvidar por un momento todo el estrés gracias a lo relajado del lugar y la paz que se respira.

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