Astroturismo: mirando a las estrellas

Telescopio

Fuente: Luca Argalia

Sube la cabeza. Mira hacia arriba. ¿Ves las estrellas? ¿No? Una de dos: o es de día, o vives en una ciudad. Si se trata de lo segundo, quizá te hayas dado cuenta de que resulta muy difícil observar el cielo en toda su magnitud: millones de estrellas y constelaciones que se extienden hasta el infinito. ¡Y con tanta contaminación lumínica nos las perdemos!

Pero hay quien se preocupa por el asunto. La Fundación Starlight, organismo avalado por la UNESCO y la Organización Mundial del Turismo, considera que poder mirar las estrellas debería ser considerado patrimonio científico, cultural y medioambiental, y avala destinos y alojamientos con sus Certificaciones Starlight. Éstas acreditan que los lugares disponen de las condiciones lumínicas adecudadas para poder observar los astros sin problemas. Y, de paso, hacerte preguntas trascendentales sobre la vida, como siempre ocurre en esas ocasiones.

A esta forma de viajar se le ha dado el nombre de Astroturismo, y también suele conllevar, aparte de la observación del cielo, actividades de divulgación científica sobre temas astronómicos, que muchas veces son poco comprendidos. De momento, varias zonas y destinos han obtenido estas certificaciones en España, como por ejemplo el Teide, los valles del Leza, Jubera, Cidacos y Alhama, el Montsec, Gredos Norte o Sierra Morena.

Prueba a visitar uno de esos destinos. Sube la cabeza. Mira hacia arriba. ¿Ahora sí ves las estrellas? ¡Cuidado, no te choques con alguien!

Trogloturismo para los más “cavernícolas”

El tirón del turismo rural es innegable. Desde hace algunos años las actividades en la naturaleza y las escapadas a pueblos pequeños donde apenas hay habitantes y en los que se puede disfrutar de la naturaleza sin la interrupción del estrés y el ruido, va en aumento. Además la diversidad de actividades que el entorno permite practicar hace que prácticamente todo el mundo encuentre lo que va buscando.

Trogloturismo

La última moda es el trogloturismo. Esta palabra puede recordarnos a “troglodita”, y en el fondo no va desencaminado. Se trata de un turismo que se practica en el interior de las cuevas, ya sea haciendo cualquier actividad o alojándose en su interior. Es aquí donde está la relación con “troglodita” pues eran ellos quienes tenían en las cuevas el perfecto lugar donde vivir.

Es precisamente este uso el que más llama la atención de los viajeros que practican el trogloturismo. Poder entrar en las cuevas y ver cómo vivían nuestros antepasados, saber que allí, donde ellos mismos pisan, hubo, hace millones de años, personas habitando, anima a muchos a introducirse en ellas.

Pero además, hay algo que les anima aún más, y es que muchas de ellas se han convertido en hoteles o casas rurales que permiten a los viajeros poder hospedarse en su interior durante unos días y poder comprobar de primera mano cómo vivían los antiguos cavernarios. Se trata sin duda de una experiencia especial que muchos no quieren perderse. No obstante, el interior de estas cuevas se ha habilitado con las necesidades propias del siglo XXI tales como acceso a internet, televisión, teléfono en las habitaciones…

Actualmente puedes encontrar hoteles en el interior de las cavernas por toda España. Por ejemplo, está la Cueva de las Calaveras en Benidoleig (Alicante) o Les Covetes dels Moros en Bocairent (Valencia).

Si eres apasionado de este tema no dudes en reservar tu hotel o casa rural, pasarás sin duda unos días inolvidables.