El encanto del invierno

Cuando pensamos en invierno, solemos registrar en nuestra memoria días grises de bajas temperaturas, que no nos invitan ni a asomarnos a la ventana. Esos días en los que cuesta levantarse para ir al trabajo o a la escuela, los más cortos del año y por tanto los de menos diversión.

La realidad es que el invierno es una de las estaciones más románticas del año, en la que apreciamos los colores vibrantes de las puestas de sol, en los días que se pueden percibir, claro está. El clima suele ser mucho más agradable que las cálidas y pegajosas temperaturas del verano y meterse a la cama se convierte en una de las maravillas del día.

Solemos pensar que no es una estación para vacacionar y estamos en un verdadero error. Los pueblos ofrecen un ambiente maravilloso en invierno, la nieve le da un toque especial a los escenarios más insignificantes y los vuelve paisajes merecedors de ser admirados.

¿Has pensado en cómo serían las noches en una casa rural vestida de nieve? Pues mira que este es uno de los encantos de esta estación. Yo, en lo particular, disfruto mucho de las películas de Navidad, por poner un ejemplo, ¿sabes por qué? Porque los espacios están vestidos de azúcar y las luces dan un toque romántico a los ambientes.

Las chimeneas aportan el ingrediente cálido, que convierte el lugar en un espacio acogedor, desde donde es una delicia observar la nieve caer y por qué no, compartir una copa con tu pareja o disfrutar en familia de una noche de juegos o películas.

La música en esta época del año es muy peculiar, característica del ambiente, aveces muy alegre otras muy melódica, pero siempre agradable y ajustada al momento del día y a las actividades propias de la estación.

El invierno es sin dudas una temporada sin desperdicio, en la que si sabemos aprovecharla, crearemos historias memorables, dignas de ser compartidas.

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