El Presidente que prefería el campo

Ser presidente del Gobierno no debe de ser una tarea fácil, y menos en estos tiempos tan caóticos que nos ha tocado a vivir. Mariano Rajoy será recordado como el presidente de la crisis, ya que le ha tocado lidiar con uno de los momentos más complicados por los que ha pasado nuestro país desde los tiempos de la Transición. Dicen que 4 años de legislatura son suficientes para envejecer a un ritmo vertiginoso. El estrés y la pesada carga que soporta el jefe del ejecutivo terminan pasando factura, por lo que un presidente debe saber elegir cómo gestionar tanto su trabajo como su tiempo libre.

En este sentido podemos decir que tenemos un presidente que prefiere la tranquilidad y el sosiego de los ambientes rurales antes que los bullicios y aglomeraciones propias de las zonas costeras. Así lo expresó hace ya unos años cuando cambió la playa por el campo, renunciando a pasar sus vacaciones de verano en su residencia de Sanxenxo, junto al mar, para mudarse a una bonita casa rural en la localidad pontevedresa de Ribadumia.

Ya son tres veranos seguidos los que ha pasado en este enclave privilegiado, estableciéndolo como su lugar preferido para descansar y desconectar de la difícil tarea de gestionar un país como España. La casa tiene 3.200 metros cuadrados de jardín con una impresionante piscina, y su precio es de 270 euros por día, un lujo que pocos se pueden permitir. No obstante, una de las razones por las que Rajoy decidió cambiar su residencia vacacional fue por un asunto de seguridad; la comitiva que le acompaña para garantizar su seguridad no es pequeña. La elección también estuvo condicionada por la necesidad de moverse a sus anchas sin tener que verse abordado constantemente por los más curiosos; al fin y al cabo, se trata de sus vacaciones.

Uno de los puntos fuertes de la zona, y que fue uno de los motivos por los que Mariano Rajoy eligió aquel lugar, es la existencia de largos caminos y rutas por los que poder caminar y disfrutar de la naturaleza, y ya sabemos lo mucho que le gustan a nuestro presidente las grandes caminatas; es capaz de recorrer más de 10 kilómetros cada mañana: para ser Presidente hay que estar en forma, no cabe duda.

La incógnita que se nos presenta en este año turbulento que acaba de comenzar es si este verano volverá a escoger el mismo destino. Su cargo actual es de “Presidente en funciones”, y de aquí a la época estival tienen que suceder muchas cosas. Esto podría entorpecer sus vacaciones, ya que aún está por ver si repetirá o no legislatura.

¿Quién sabe? Quizá, dentro de unos meses, Mariano se vea con más tiempo libre para dar esos largos paseos que tanto le gustan.

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